Tras confirmarse su lugar en la convocatoria de Javier Aguirre, el guardameta no dejó que los números hablaran por él. En un mensaje profundamente personal, decidió alejarse de las estadísticas y los récords para conectar con su origen: aquel niño que, hace dos décadas, solo tenía un sueño: defender el escudo nacional.
“Hoy no pienso en los años. Pienso en el camino”, confesó el cancerbero, convirtiendo su mensaje en un homenaje a la resiliencia. Con palabras cargadas de nostalgia, reconoció que cada convocatoria es el resultado final de un proceso invisible para el aficionado: sacrificios, derrotas superadas y una entrega incondicional. Para el arquero, vestir la camiseta del Tricolor no es solo una profesión, es el destino de toda una vida construida con disciplina y un amor inalterable por los colores de México.





